Hay lugares donde el viento no solo sopla: recuerda. En el extremo más antiguo de Tenerife, allí donde las montañas se precipitan hacia el océano y la niebla abraza los bosques de laurisilva, se alzan los roques y los picos de Anaga. Parecen inmóviles, pero quienes han aprendido a escuchar saben que llevan millones deSigue leyendo «Los guardianes de piedra»