¡El Fisgón les desea a todos y todas unas Felices Fiestas desde nuestro rincón favorito!







Sostenibilidad, ecología y medio ambiente
¡El Fisgón les desea a todos y todas unas Felices Fiestas desde nuestro rincón favorito!







El Bosque Encantado se encuentra en la zona este de la isla de Tenerife, en el interior del macizo de Anaga. Ocupa algo más de 300 hectáreas de una de las zonas más antiguas de la isla, que recientemente ha sido declarada Reserva Mundial de la Biosfera.

El sendero del Bosque Encantado es un sendero circular de 6,7 kilómetros de longitud que completamos en aproximadamente unas 3 horas.
Situado en una Reserva Natural, ofrece uno de los senderos más interesantes de cuantos hay en la isla, un mundo mágico de frondosa vegetación que alberga una pequeña muestra del bosque de laurisilva, un reducto vegetal de la era Terciaria.
Constituye un rincón de la isla de gran valor ecológico por la variedad de flora autóctona: laureles, naranjeros salvajes, tejos, follaos, acebiños, barbuzanos, tilos, sauces canarios, sanguinos, viñátigos, fayas, brezos, …




Abundan también los hongos, musgos y líquenes.





El Pijaral es uno de los espacios naturales protegidos de Canarias con mayor diversidad de helechos, entre los que destaca la Píjara, un helecho gigante que puede alcanzar hasta 3 metros de longitud.






Se trata de un ámbito que presenta un carácter muy escarpado y poco accesible, con especies endémicas como la Violeta de Anaga, un tipo de hermosas y delicadas flores de color azul violáceo, únicas en el mundo, que solo podemos encontrar en esta zona de la isla de Tenerife.


La Reserva de El Pijaral, y los senderos que la cruzan, se encuentran bajo la influencia de los alisios, vientos típicos de Canarias que aportan una constante humedad a la zona, con una gran presencia de brumas y nubes, por lo que los caminos suelen estar embarrados y siempre es recomendable llevar ropa de abrigo.


Sin duda estamos en un entorno único en el mundo.
¿A quién no le apetecería perderse en este bosque mágico?



Estas son unas imágenes tomadas ayer por una de las fisgonas más intrépidas en el paseo de la playa que da al Camino de San Juanito de la Punta del Hidalgo (Tenerife).





Lamentablemente estas imágenes se repiten cada año por distintos motivos, como puede ser la rotura de alguna tubería de transporte de agua, la mala gestión de alguna Depuradora de Aguas cercana o, sin ir más lejos, la contaminación por plásticos que amenaza nuestras playas y los ecosistemas marinos.
La falta de red de saneamiento y el uso de fosas sépticas también ha generado contaminación en el subsuelo de este enclave paradisíaco, pero es un problema que no parece importar a las autoridades competentes, reacias a poner en marcha las actuaciones necesarias en materia de saneamiento.
La triste realidad es que las playas de Tenerife están sistemáticamente contaminadas por la fuerte presión humana que sufren. las administraciones ya cierran las playas de forma recurrente desde hace años debido a los elevados niveles de contaminación, ya sea por la presencia de microorganismos potencialmente tóxicos como E. coli o cianobacterias, o por derrames de combustibles. Pero los ecosistemas costeros, las playas y las especies que en ellas habitan no pueden escapar a las consecuencias de la contaminación.
Pedimos así a las administraciones que actúen ya, realizando una correcta depuración del 100% de las aguas residuales que se vierten al mar y poniendo fin a la contaminación de playas y ecosistemas marinos.
Autora: Sonia.
Volvemos con Nene Barreto, el conocido poeta popular de La Punta del Hidalgo para darles a conocer su faceta más provocadora y satírica con dos creaciones que denotan tanto la añoranza por un pasado feliz como una clara crítica y manifiesta preocupación ecologista.
Se trata de sus obras: ¿Dónde está mi Punta Hidalgo? y Punta del Hidalgo.
La primera dice así:
Punta Hidalgo siempre ha sido
un precioso mar abierto,
muchas naves abrigó
llegadas de los desiertos.
Fue un pueblo muy cariñoso
nunca lo dejó de ser,
hoy lo encuentro separado
yo no me explico el porqué.
Un pueblo que tiene fama
ya lo nuestro se acabó,
¿ dónde está esa tradición
que nuestros padres dejó?.
En folklore los primeros,
en parrandas lo mejor,
en el vino y el pescado
La Punta ya se secó.

























Las folías bien cantadas
que el puntero siempre cantó,
hoy lloramos con tristeza
una vieja tradición.
Cantaba el chico y el grande,
el mediano y el mayor,
el anciano y la anciana
por ver quién lo hacía mejor.
Yo también canto folías
no seré de lo mejor,
yo canto con muchas ganas
por seguir la tradición.
¡Qué alegre estás Punta Hidalgo!,
ya tienes lo que querías,
revivió Sebastián Ramos
que te mimó con folías».
De la segunda composición «Punta del Hidalgo«, mucho más incisiva, les dejo algunos fragmentos:
Punta Hidalgo hace tiempo
que éste es mi pueblo natal,
cuando en la isla se proclamó
primera zona industrial.
Desde la vecina isla
vino gente a trabajar,
porque aquí no había gente
para puestos ocupar.
Primero tuvimos calla
y después el tomatal,
llegó luego la platanera
y después el algodonal.
Trigo se cogía mucho
al salir la primavera,
miren si se cogía trigo
que se llenaban las eras.
Vacas habían por cientos
se veían todos los días,
hoy si quieren ver las vacas
váyanse a las romerías.
Habían ocho lagares,
se cogía mucho vino,
solamente queda uno
el de Alfredo el de Gabino.
Habían muchos pescadores,
se vendía mucho pescado,
tanto se comía fresco,
como se comía salado.
Ya no se vende pescado,
tampoco se puede comer
porque los pescadores lo quieren
pa Sergio, Manolo y Manuel.
Había tres centros sociales
de ésos no quedan ninguno,
hay uno como recuerdo
que ocupa el Número Uno.
Había un equipo de fútbol
muchos lo recordarán,
hoy por mucha pata que den
como aquél no habrá otro igual.
Habían dos molinos de gofio
y dos bombas de gasolina,
hoy si quieren repostar
tienen que ir a Tejina.(…)
Ahora hay trabajo pa poca gente
y esto a mí ya me indina,(…)
Me dicen que hay adelantos
porque hay depuradora,
por un lado sale agua clara
y por otro mierda sola.
Ahora han puesto muchas casetas
en la orilla del mar salado
con letreros que dicen:
no pasar que hay perros bravos.
Las playas estaban limpias
y las aguas al natural,
hoy están llenas de mierda
porque no hay donde cagar.
Si las viejas resucitaran
y vieran la costa como está,
ellas morían de nuevo
porque ya no cogen sal.
Yo siempre lavaba mis barricas
con agua salada del mar,
ahora las lavo con agua dulce
por miedo de contaminar.
Todo esto se lo debemos
a todo aquél que manda mal,
él a La Punta no viene
que se queda en Bajamar.
Alcaldes y concejales
pa La Punta han sido espinas,
es que cada uno arrima
la brasa pa su sardina.(…)
No quiero ofender a nadie
ni tampoco ser ofendido,
hablo por mi Punta del Hidalgo
que la tienen en el olvido.
¡Puntero, si eres puntero!,
lucha dentro y lucha fuera,
porque si siguen por este camino
volveremos a las cuevas.

No hay duda de que Barreto no se cortaba a la hora de criticar y denunciar todo lo negativo de la industrialización que viene sufriendo este núcleo pescador, en particular, la mala gestión de los políticos que han dejado de lado este rincón en favor de otros pueblos, como Tejina: la contaminación de las aguas por parte de la depuradora, la falta de puestos de trabajo o la pésima gestión de la zona costera que se anuncia como una de las mejores playas de la isla.
Autora: Carolina Real.
Érase una vez una gallina … Así comienzan los cuentos, pero ésta no es una historia de ficción, sino un hecho real que vivimos día a día cerca de casa de algunos fisgones.





Érase una gallina que, no contenta con su destino, decidió no vivir más encerrada y partió en busca de aventuras, pero lo único que encontró fueron unos contenedores de basura, apilados y sucios, junto a una carretera que une los pueblos de Tejina y Bajamar (Tenerife). Desde entonces, este entorno «natural» forma parte de su vida, y de la nuestra.
Prácticamente a diario, al tirar la basura, nos encontramos con este simpático personaje, picoteando los desperdicios que caen en el suelo, paseando de un lado al otro de la carretera, cacareando historias extraordinarias en soledad mientras logra esquivar los coches que suben y bajan.




A esta gallina singular, a esta superviviente del asfalto, le dedicamos hoy estas líneas.
Autores: Antonio Tárraga y Carolina Real.

Un nuevo estudio publicado en la revista científica Cell reporta que biólogos de la Universidad de Harvard han encontrado que los pulpos poseen un grupo de células en las ventosas que les permiten detectar señales químicas, similar al sentido de gusto; es decir mientras los pulpos están tocando algún objeto del océano pueden también saborearlo.
![Un pulpo que cambia de color es la nueva estrella de Internet y el video es fabuloso [VIDEO] - INVDES](https://invdes.com.mx/wp-content/uploads/2020/01/02-01-20-pulpo.jpg)
Las células CR, cómo las han denominado los investigadores, están localizadas en el epitelio del borde de la ventosa, y son morfológicamente similares a las células receptoras de otros animales. Los científicos mencionan que este sentido táctil-gustativo permite al animal distinguir entre comida de las rocas o presas venenosas.

Los hallazgos proporcionan otra pista sobre el camino evolutivo único que han tomado los pulpos hacia la inteligencia. En lugar de concentrarse en el cerebro, dos tercios de las células nerviosas de un pulpo se distribuyen entre los brazos, lo que permite que los apéndices flexibles funcionen de forma semindependiente.

En la imagen puedes apreciar un pulpo de estudio, Octopus bimaculoides, así como unas bellas fotografías con una técnica bioquímica que permite pintar y evidenciar las células de estudio, las CR. Nótese que éstas están teñidas en color verde fosforescente y circundan alrededor de las ventosas.
Imágenes tomadas de Giesen. et al., (2020).
Los pulpos han desarrollado un plan corporal único y un sistema nervioso distribuido periféricamente para apoyar un repertorio de comportamientos sofisticados, proporcionando así una ventaja depredadora competitiva en su entorno.
El sistema nervioso del pulpo se encuentra entre los invertebrados más complejos y la mayoría de las neuronas se dedican a la ejecución semiautónoma de los comportamientos de los brazos y los chupadores durante la búsqueda exploratoria y la captura de presas.
Nuestra pregunta es si el vertido de residuos y la basura que inunda nuestros océanos puede afectar el sentido del gusto recientemente descubierto de estos graciosos (aunque pegajosos) amigos.



El pulpo es conocido por su inteligencia y por su habilidad para refugiarse en cualquier lugar que le ofrezca protección, aunque pueda correr el riesgo de quedarse atrapado.
Imágenes como ésta demuestran que hay más plástico en el fondo del mar que el que podemos observar en la superficie.
Ojalá no tardemos demasiado en dejar de actuar como si los océanos tuvieran una capacidad infinita de digerir nuestra basura.
Fuente: L. van Giesen et al. Molecular Basis of Chemotactile Sensation in Octopus. Cell. Published online October 29, 2020. doi: 10.1016/j.cell.2020.09.008.
Autora: Carolina Real.

Una de las expresiones más vitalistas de la cultura tradicional aparece representada por los poetas populares, hombres y mujeres, con los que, a menudo, tenemos la fortuna de tropezarnos.

Se trata, en numerosas ocasiones, de personas prácticamente analfabetas, limitadas por las circunstancias, pero poseedoras de una creatividad impresionante. Su obra es un claro exponente de vivencias individuales y colectivas que deben ser recogidas como testigo y parte fundamental de la cultura canaria.

Un caso representativo lo constituye el entrañable personaje que hoy traemos a estas páginas, don Manuel Barreto Martín, popularmente conocido como Nene Barreto (Punta del Hidalgo, 1923).
El trabajo en el campo centró el tiempo de infancia y juventud de Manuel Barreto. La escuela por entonces, tal como marcaban las posibilidades de la época, duraba pocos años. Así lo confiesa él mismo cuando escribe:
«Estuve en la escuela dos semanas. La escuela estaba en La Hoya [barrio marinero de La Punta del Hidalgo], en una casa alquilada por el Ayuntamiento. Lo más que estaba antes un niño en la escuela era de los siete a los once años y después ya no se podía ir, sino a trabajar.»
Siendo aún un niño, le tocó vivir el padecimiento, popularmente generalizado, de los años posteriores a la Guerra Civil española (1936-39), según se desprende de uno de sus poemas:
«España, patria querida,
aquí me tienes llorando
y me vas aniquilando
y quitándome la vida.
Bajo del cielo celeste
y todo lo más profundo,
si ésta es la España moderna
yo me cago en todo el mundo.
Con esto de las raciones
hasta mi borla he perdido,
después que no tengo trigo
no aguanto los pantalones…»
Años después, como hicieron tantos canarios, siguió la estela que le condujo a Venezuela, república en la que estuvo en tres ocasiones (1958-1962, 1963-1964, 1965-1967), desempeñando varios oficios: pintor, matarife de pollos y en una fábrica de juguetes. Jubilado en la actualidad, comparte su tiempo entre la Punta del Hidalgo, La Laguna, donde se encuentra desde hace años su domicilio familiar, y Chijiniste, localidad cercana a La Punta, donde dulcifica su espíritu pasando ratos en la cueva que allí posee y atendiendo a las parras y otros cultivos.
Su capacidad memorística -claro exponente del sentir colectivo- es admirable, reteniendo («en su cabeza») una gran cantidad de coplas populares, pródigas en una comunidad tan orgullosa de su folklore como es la Punta del Hidalgo:
«Del mar te traigo la espuma,
del Teide la nieve fría,
de Punta Hidalgo te traigo
la copla de las folías»
«Es La Punta del Hidalgo
un rincón del arrecife,
sus playas son como lagos
orgullo de Tenerife»
«Cuando paso por tu casa
compro pan y voy comiendo,
para que no diga tu madre
que con verte me mantengo»
«Si en La Punta no hay reloj
no es por falta de punteros,
que allí se pasan las horas
y también los días enteros»
Toda su obra poética es la exposición de parte de su propia vida, la expresión del sentimiento o el deseo de narrar hechos que han sido trascendentes para su pueblo. Un claro ejemplo lo representa la titulada La plaga del cigarrón, una composición de carácter satírico burlesco que alude a las famosas plagas de insectos que han azotado las Islas desde antaño. La plaga del cigarrón fue tantas veces «la gota que colmaba el vaso»:
Fue un día quince de octubre,
con muchísimo calor,
llegaron a Tenerife
la plaga del cigarrón.
Entraron por Santa Cruz,
visitaron los teatros
y como no cabían todos
fueron a la Plaza Los Patos.
Y subieron por La Cuesta,
con mucha velocidad,
pa llegar a La Laguna
y visitar la ciudad.
Llegaron a La Laguna,
preguntaron qué hora son,
un viejo les contestó:
las dos por la Concepción.
Estando en La Laguna
se arrimaron a una acera,
cogieron una guagua
y se fueron a Las Canteras.
Estando en Las Canteras
se pusieron a contemplar
y vieron las avionetas
que iban a envenenar.
Como estaban en peligro
se echaron a volar
y se fueron a posar
en lo alto de Bajamar.
Llegaron a Bajamar
y visitaron las casetas
don Julián de alquiler
les cobraba dos pesetas.
Y pasaron pa La Punta
con mucho vuelo y terror,
y se fueron a posar
allá arriba en El Manchón.
Subieron con lanzallamas
y encendieron hogueras,
la mitad de los que iban
cogieron la borrachera.
Y los pobres cigarrones,
entre tanto humo
y ruido de cacharros,
se marcharon a la costa
a comer plataneras
en el campo de Los Canarios.
Los peones que los vieron
les tiraron unos foguetes
y se fueron a posar
al algodón de Montete.
Allá arriba en La Florida,
debajo de La Quebrada,
pusieron unas banderas
aquí no me dejan nada.
Donde pusieron banderas
ya no vuelven a poner
porque fueron y se llevaron
las naguas de mi mujer.
La que se llevó las naguas
ten(a en la imaginación
si me llega a coger a mí
es tremendo el vacilón.
Y los pobres cigarrones,
a tanto de hacer hazañas,
se fueron pa Las Montaflas
y visitaron a Cho Andrés
y una cueva que ten(a
la cogieron de alquiler.
Y pasaron por Chinamada
con el ruido de los pitos
y fueron a Las Carboneras
a merendar en la venta de Juanito.
Juanito muy apurado
porque tenía el pan al horno,
la mitad de que los iban
se marcharon pa Taborno.
Llegaron a Taborno
y se comieron las manzanas
y fueron a reposar
al pueblo de Taganana.
Y Cho Pepe el zapatero,
el que vive en Ponuga ,
al ver tantos cigarrones
él perdió de trabajar.
Y bajaron pa la playa
con mucho vuelo y terror,
preguntándole a la gente
por el dueño del motor,
pues los pobres cigarrones,
ellos quisieron navegar,
y por el medio del camino
se marcharon sin pagar».

Ante este hecho, no había más que una sola alternativa: ¡versificar y satirizar la propia mala suerte!
Autora: Carolina Real.

Esta mañana escuchando una emisora de radio nacional de música guay, escuché una cuña publicitaria de Ecoembes en que nos animaba al reciclaje. Por el tipo de emisora que era, este mensaje iba más bien dirigido a los jóvenes…

Lo curioso es que Greenpeace España ha publicado en esta semana un informe demoledor sobre el gran timo al que nos somete esta empresa a todos los españoles.

El informe es muy revelador: ¿saben mis queridos seguidores que cuándo una empresa pone un recipiente de plástico doméstico con un punto verde o logo es que ha pagado un porcentaje a Ecoembes para su reciclado? Una tasa por cierto que repercute en el precio final y que paga el consumidor.

¿Cómo funciona?
Ecoembes recoge lo depositado en el contenedor amarillo y lo lleva a las plantas de separación, después, vende el material reciclable a otras empresas y desde ese momento lo considera…¡RECICLADO! Pero estas empresas sólo seleccionan el plástico más rentable, el resto se entierra en vertederos, se incinera o se envía a países con menos recursos. Ecoembes paga al ayuntamiento (quien se ha encargado de recoger el contenedor amarillo y transportarlo a esa planta de separación) por el peso del contenedor, pero la realidad es que le paga por el material aprovechable, lo que no lo es, correrá por cuenta del ayuntamiento, es decir, por nosotros.
Para ser una ONG medio ambiental sin ánimo de lucro, hay que ver cómo lo gana:

En los últimos 18 años, ha multiplicado por cinco sus ingresos, que en el año 2018 fueron 578 millones de euros.¡ Ahí es nada! La retribución del “personal de alta dirección” tampoco es «moco de pavo»: cada una de las 10 ú 11 personas del equipo directivo cobró unos 211 mil euros anuales (entre el 2000 y el 2018). Sólo por su puesto en Ecoembes.
Quién forma la Junta General de Accionistas, Aquí les dejo el enlace de su página.
Quien pone el plástico en el mercado y en el medioambiente, es quien gana dinero con su gestión como residuo.Curioso, ¿no? Entre el accionariado de Ecoembes encontramos, por ejemplo, a ANEP (Asociación Nacional del Envase de PET), TETRA PAK HISPANIA, S.A. o ANIERAC (Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles), a quienes no les interesa una reducción de envase, ni la reutilización, ni el retorno; sino que les interesa mantener su modelo de negocio.

No podemos seguir manteniendo un sistema de gestión de residuos tóxico para el medio ambiente y para las personas y que solo favorece a las empresas que se enriquecen con la producción y desechado de envases.
Autor: Antonio Tárraga.

Borges fue un excelente poeta. Nadie lo duda. De hecho, puede decirse que la poesía es el alma de su obra. Indisociable de sus cuentos y ensayos, sus poemas constituyen una indagación paralela a los asuntos que siempre le apasionaron, entre ellos el ser humano, el infinito, el mar. De esto tratan estos versos en los que el poeta nos asombra con su deslumbrante capacidad para crear imágenes.

Antes que el sueño (o el terror) tejiera
mitologías y cosmogonías,
antes que el tiempo se acuñara en días,
el mar, el siempre mar, ya estaba y era.
¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento
y antiguo ser que roe los pilares
de la tierra y es uno y muchos mares
y abismo y resplandor y azar y viento?
Quien lo mira lo ve por vez primera,
siempre. Con el asombro que las cosas
elementales dejan, las hermosas
tardes, la luna, el fuego de una hoguera.
¿Quién es el mar, quién soy? Lo sabré el día
ulterior que sucede a la agonía.
Jorge Luis Borges | «El mar», Poesia Completa.

Nosotros, los fisgones, conocemos perfectamente el mar, vivimos rodeados de su inmensidad, con él, junto a él. A su orilla caminamos, mientras buscamos -como Borges- algún atisbo de su magia en nuestro interior.
Autora: Carolina Real.

«La degradación de un cigarro es de unos diez años, la estupidez dura toda la vida»
En uno de mis paseos por La Punta del Hidalgo (Tenerife) observé que había colillas por todas partes, no había un rincón que no estuviera invadido, y sentí lástima; las he encontrado hasta en pequeños montículos esperando una ráfaga de viento o una pleamar que las devore. Pareciera que no somos conscientes del daño que estamos haciendo al tirar una colilla, con consecuencias medioambientales e incluso de nuestra propia salud, y seguimos actuando como si nada sucediera.

Debemos saber que la materia prima de un cigarro es de acetato de celulosa, un plástico que tarda 10 años en deshacerse; éste se impregna de más de 4000 sustancias químicas como la nicotina, alquitrán, ácido cianhídrico, formaldehido, plomo, arsénico, amoníaco, hidrocarburos aromáticos, policíclicos, naftalina, metanol, disolventes industriales, compuestos procedentes en algunos productos de limpieza y un largo etc., por lo que no hay que hacer un Máster para entender lo cancerígeno que es. Otro elemento a tener en cuenta es el pegamento utilizado, que es igual de tóxico.


La descomposición de la colilla es más rápida en el agua, por lo que, al entrar en contacto con ella, se libera y aumenta la contaminación, y es que se calcula que cada colilla puede contaminar hasta 10 litros de agua, ocasionando efectos devastadores, envenenando peces, moluscos, erizos, esponjas, crustáceos, algas, anémonas y pasando a la cadena trófica marina, donde los que se alimentan de un eslabón anterior sirven de alimento para los consumidores del siguiente eslabón; para que nos entendamos, las colillas de los cigarros acaban en los estómagos de los peces, que, al ingerirlas, consumen las toxinas dañando los ecosistemas ¡y los peces!, no está de más recordar que el ser humano después los ingiere.

Las aves, como la Arenaria (conocida popularmente como «vuelve piedra»), picotean las colillas que están en la playa y pienso que ¡ya basta! ¡no tires las colillas al suelo, a los charcos, y, mientras estás pescando, no las entierres en la arena! ¡Todas acaban en el fondo del océano!

El vuelvepiedras es una limícola nidificante que, en nuestro país, aparece durante los pasos migratorios y a lo largo de la invernada, sobre todo en determinadas localidades de las costas atlánticas y cantábricas, donde explota los pequeños invertebrados que pululan por las playas cubiertas de guijarros y algas, los espigones, los rompeolas y los corrales de piedra para la cría de moluscos.
Te invito a que comiences una ruta desde la dama del mar hasta San Juanito en la Punta del Hidalgo y que, de vez en cuando, mires al suelo en tu paseo o entres en algún charco en la playa. Comprobarás que vivimos en el vertedero de las colillas.


Solo espero que, si me lees, hagamos posible una Punta del Hidalgo limpia de colillas. Educar es fundamental, porque una sociedad que no entiende, no participa. Empecemos por fomentar el uso de ceniceros portátiles y públicos, colocar paneles informando de la devastación que una simple colilla produce en el medio ambiente, lanzar campañas para sensibilizar y educar, y, así, algún día paseemos por la Punta del Hidalgo y el camino esté libre de colillas.

Autora: Sonia.

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